EL FENÓMENO 764 Y OTRAS AMENAZAS DEL INTERNET.
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Internet ofrece grandes oportunidades para aprender, comunicarnos y entretenernos, pero también puede convertirse en un espacio donde niñas, niños y adolescentes estén expuestos a diferentes riesgos. En los últimos años han surgido fenómenos como 764, una red descentralizada vinculada con jóvenes radicalizados que utilizan Internet para buscar víctimas, ejercer manipulación y generar situaciones de acoso o chantaje.
¿Qué es el fenómeno 764?

764 no funciona como una organización criminal tradicional con una estructura física definida. Se trata de una red descentralizada cuyos integrantes operan principalmente a través de computadoras y celulares.
En algunos casos, quienes participan buscan reconocimiento o “clout”, es decir, estatus e influencia dentro de determinadas comunidades digitales. Para conseguirlo, pueden recurrir al acoso, la intimidación y la manipulación de otras personas. Este tipo de comportamiento forma parte de un problema más amplio: la violencia digital.
¿Cómo operan?
Los agresores pueden buscar a personas vulnerables en plataformas populares entre los jóvenes, como Roblox, Discord, Telegram o TikTok.
Una conversación aparentemente normal puede convertirse poco a poco en una relación de confianza. Posteriormente, el agresor puede intentar llevar la comunicación a un chat privado y utilizar información personal o fotografías para ejercer presión, intimidar o chantajear a la víctima.
Por eso es importante recordar que no todo el peligro está en lo que se publica, sino también en lo que se comparte en privado.
Nombre completo, escuela, domicilio, número telefónico, fotografías o ubicación son datos que pueden revelar mucho más de lo que parece.
La privacidad también es seguridad
Cada publicación, fotografía, comentario o mensaje puede formar parte de nuestra huella digital. Aunque algo se elimine posteriormente, no siempre significa que haya desaparecido por completo. Alguien pudo haberlo guardado, compartido o capturado previamente.
Por ello, es recomendable enseñar a niñas, niños y adolescentes a pensar antes de publicar o enviar contenido: ¿Quién puede verlo? ¿Qué información estoy revelando? ¿Podría utilizarse en mi contra? También es importante revisar periódicamente la configuración de privacidad de las aplicaciones y limitar los permisos que realmente no necesitan, como el acceso a la ubicación, cámara, micrófono, fotografías o contactos.
Señales de alerta
Los cambios repentinos en el comportamiento pueden ser una señal de que algo no está bien.

Algunas situaciones a las que padres y tutores
pueden prestar atención son:
Irritabilidad o ansiedad inusual.
Cambios en los patrones de sueño.
Aislamiento de familiares o amigos.
Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban.
Preocupación constante al recibir mensajes o utilizar el teléfono.
Miedo o incomodidad al hablar sobre sus actividades en Internet.
¿Cómo podemos prevenirlo?

Mantener una comunicación abierta
Hablar sobre seguridad digital debe ser parte de las conversaciones cotidianas. Más que preguntar únicamente “¿con quién hablas?”, es importante mostrar interés por conocer las plataformas que utilizan, las personas con las que interactúan y las situaciones que encuentran en línea. UNICEF recomienda mantener conversaciones abiertas y acompañar a los menores en su experiencia digital, en lugar de limitarse únicamente a supervisar o prohibir. Y algo muy importante: si un menor cuenta que alguien lo está acosando o amenazando, evitar los regaños o los castigos. Si siente que será culpado o que perderá su teléfono, puede decidir no pedir ayuda la próxima vez.

Blindar las plataformas
Los controles parentales pueden ayudar a establecer límites y reducir determinados riesgos, especialmente en videojuegos y redes sociales.
También es recomendable:
Revisar junto con los menores las opciones de privacidad.
Limitar quién puede enviarles mensajes o solicitudes.
Desactivar la ubicación cuando no sea necesaria.
Utilizar contraseñas seguras y no compartirlas.
Activar la autenticación en dos pasos cuando esté disponible.
Revisar periódicamente los permisos de las aplicaciones.
Estas herramientas funcionan mejor cuando están acompañadas de educación y comunicación.
¿Qué hacer ante el chantaje o acoso?
Si un menor está siendo amenazado, acosado o chantajeado, lo primero es buscar ayuda. Es recomendable conservar las evidencias disponibles, como mensajes y capturas de pantalla, y evitar continuar la conversación con el agresor. También se puede bloquear y reportar la cuenta dentro de la plataforma. Si la situación representa una amenaza o un posible delito, debe informarse a las autoridades correspondientes. Y, sobre todo, hay que dejar algo claro:
La víctima no tiene la culpa.
Pedir ayuda no debe convertirse en un motivo de vergüenza o castigo. Fenómenos como 764 nos recuerdan que los riesgos digitales pueden cambiar rápidamente y aparecer en plataformas que forman parte de la vida cotidiana. La mejor herramienta de prevención no es prohibir Internet, sino aprender a utilizarlo de manera segura. Hablar sobre privacidad, reconocer señales de alerta, cuidar la información personal y saber cuándo pedir ayuda puede marcar una gran diferencia.
Porque proteger a niñas, niños y adolescentes en Internet no significa mantenerlos alejados de la tecnología, sino brindarles las herramientas necesarias para navegar en ella de forma segura y responsable.
Líneas de ayuda:
México:
Guardia Nacional/CERT-MX (088),
Policía Cibernética CDMX (55 5242 5100)
Línea de la Vida (800 911 2000).
Internacional: NCMEC (report.cybertip.org).
Fuentes:





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